Sobre Intervención de la librería

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El éxito de Intervención en la librería, proyecto de Yornel Martínez (Manzanillo, 1981) para la Duodécima Bienal de La Habana en la librería Fayad Jamís, era acaso previsible. Esta mega acción viene a ser un gesto necesario en el curso de su trayectoria, un modo de articular varios intereses que lo motivan desde hace algún tiempo. Para él la presunta “interdisciplinariedad” que pretende ser una plataforma de la bienal no es un artificio usado para estar “en sintonía”. En su caso, explorar otras zonas de lo artístico forma parte de su (para decirlo con la denominación de moda) statement. A Yornel le interesa el mundo cultural, el mundo de la producción de sentidos y no desecha soportes. Hace uso de la palabra, como imagen primigenia del mundo y se adentra en el universo del texto, para expandir los límites de lo asumido en nuestro contexto como artístico. Lee poesía, se reúne con escritores, medita…

Intervención en la librería funciona como una obra-acción diseñada a partir de diferentes secciones que logran una adecuada articulación entre sí. La primera y más evidente para el transeúnte que recorre la calle Obispo es la intervención en la vidriera. Un círculo rojo delimita la muestra de libros publicados bajo el sello Alias, proyecto editorial del artista mexicano Damián Ortega. Pero tal vez resulte más atrayente la intervención autoreferativa en la que el artista enuncia un grupo de trascendentales nombres de la literatura universal, pilares del pensamiento, la poesía y la narrativa, en los que se resalta las letras Y, O. Con este gesto, el artista llama la atención sobre sus filiaciones literarias y filosóficas, descubre sus autores de cabecera.

Hacia el interior de la Fayad Jamís, el lector agente Yornel, ha dislocado un poco la dinámica propia del espacio. La librería mantiene su función tradicional pero se convierte en un recinto ideal para la experimentación de diferentes sensaciones, para generar cuestionamientos y estimular la contemplación. Todas las acciones y objetos giran en torno a lo literario, pero se extienden más allá de lo textual para dinamitar nociones asociadas a la paraliteratura, a saber, el border line del campo: las publicaciones alternativas, la gestión desde el outside, la censura.

Uno de los proyectos invitados del Yornel gestor es la exposición Libros sin dominio curada por Elvia Rosa Castro. Dispuestos en unas amplias mesas de madera, como las que habitan el resto de la librería, los libros seleccionados se mantienen fuera de los dominios definidos, de las nociones ya establecidas. Lo que vale en estos objetos no es lo “legible”, sino lo sensible, a la vista y al tacto. Son objetos en cuya configuración espacial, en su diseño y proyección, descansa su más profundo sentido. Estos ejemplares únicos, diversos en su forma y hechura crean discursos en torno a temas tan disímiles como la pérdida, como ilustra el libro Ella no está aquí de Rafael Domenech, u otros de proyecciones más tautológicas como el S/T de Yornel, en que delata acaso las lecturas obligadas de un posible curso délfico. Con un perfil más escultórico Ponjuán interviene libros ya publicados, aquellos destinados a ilustrar al lector y los convierte en artefactos humanizados.

La dinámica hacia el interior de la galería se incita con un acto desfamiliarizador ejecutado por Yornel. Para cuestionar las propias clasificaciones y los modos habituales en los que nos enfrentamos a lo reconocido, el lector agente (como se llama a sí mismo) ha distorsionado los libros de sus clasificaciones. Movió tantas cosas con solo ubicar a la Biblia en la sección de Poesía, generó extrañamiento, incomodidad, disturbio y sobre todo nuevas lecturas arbitrarias. Con este gesto la librería se convierte en un lugar vivo, cambiante, abierto hacia lo posible e insospechado.

El corto circuito generado en los predios de la librería se reactiva con la presentación de P350, el blog gestado por Yornel, y con el que colaboran artistas, curadores, actores, escritores, fanáticos, extravagantes, en fin intelectuales, en su mayoría cubanos a los que se suman otros amigos foráneos. P350 es un hervidero de creatividad y desenfado, libertad, cinismo y crítica sobre temas relativos a la creación en su más amplio sentido, al estado de cosas y de casos (como el de Mosquera). Los números de P350 se pueden consultar y disfrutar en la librería, con el correlato de unas imágenes que son proyectadas y que ilustran la naturaleza de esos talleres en los que nacen tales ejemplares únicos. Más allá del resultado visual-textual de la revista/blog en progreso, trasciende por el hecho de su propia condición alternativa y genuina que nace de la cobertura de un saco de cemento.

La gestión editorial que emerge de la iniciativa independiente y que alimenta el panorama cultura de la isla, es uno de los temas que apasionan a Yornel. Por eso ha invitado a la Torre de Letras, el espacio que creó Reina María Rodríguez, donde se editan y traducen libros de autores internacionales, de grandes escritores poco conocidos en nuestro circuito, o en otros casos, textos no muy socializados. Esos libros impresos en rizo y cosidos a mano, con algunas viñetas y cubiertas sobrias se exponen en otro espacio de la librería, algunos títulos son: Correspondencia de Charles Baudelaire, Fragmentos de Jean Braudillard, Discusión sobre el pecado de George Bataille. Esta editorial de azoteas, que ha transitado entre lo más alto del Palacio del Segundo Cabo hasta esa apartamento último en la calle Ánimas, ha propiciado un espacio de movimiento intelectual, de intercambio de libros y grandes películas, de conversaciones amenizadas con té, que siempre se agradecen.

Otros dos proyectos invitados integran la propuesta de Yornel: La Fracción, el espacio del Tabloide Noticias de Arte Cubano a cargo de Julio César Llópiz y la instalación Época incorrecta para escritores célebres de Jesús Hndez-Güero. La primera inserta dentro de una publicación oficial una sección en la que se publican pequeños textos, pensamientos, imágenes, asumidos como obras autónomas. Por su parte, la instalación de Güero, es una construcción visual y a la vez lingüística en la que los libros dispuestos en una de las mesas están organizados de tal forma que entre las letras de los lomos se pueden advertir referencias a escritores censurados.

El ciclo perfectamente concebido por el lector agente Yornel se completa con otros gestos: carteles sobre literatura cubana dispuestos alrededor de la librería, muestrario de marcadores ilustrados con poesía visual y pistas de audio en las que se pueden escuchar poemas en las voces de Delfín Prats, Ángel Escobar o Juan Carlos Flores. Como colofón de sus acciones durante este tiempo de bienal, ha preparado un ciclo de charlas durante tres día sobre la “Muerte del libro y nuevas formas de sociabilizar el conocimiento: el libro como alternativa cultural vs alternativa comercial”, los “Proyectos editoriales alternativos, el papel del editor”, y la presentación de El Humor otro, y Santiago Armada in memoriam, a cargo de Caridad Blanco.

Sin dudas, Intervención en la librería viene a concretar las búsquedas que atormentan a Yornel Martínez, que lo animan tanto como la pintura de acento filosófico que nos ha mostrado. Es la suya, una indagación verdadera, que traspasa el simple coqueteo con lo literario para llevarnos a visiones más abarcadoras de lo creativo, para abrirnos ante la presencia del texto cultural.

L.J.C.

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