Gallery 2: Exposiciones Colaterales

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Desde hace varias ediciones, las exposiciones colaterales, más que ser un epígono de la muestra central, han ido cobrando un creciente protagonismo. Además de engranarse a la dinámica impuesta por el tema de la “muestra central” posibilitan mostrar otros elementos que no le son posibles a esta debido a los límites que le impone la línea curatorial (aun y cuando sea bastante flexible, como el caso de la presente edición). Así lo ponen de manifiesto la pequeña selección que a continuación se reseñará.

El Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) ha reunido en los predios del Edificio Arte Cubano a creadores que conforman un variadísimo diapasón en cuanto a tendencias, técnicas y sentidos de sus obras. Con excepción de Poesía pasajera, presentación de videos y música, a cargo de Raúl Cordero, que solo tuvo lugar de 8:00 pm hasta la medianoche del día 23 de mayo, el resto de las exhibiciones podrán ser visitadas hasta el venidero octubre. Además de las exposiciones como parte del programa colateral (Paisaje,Mapa del Silencio y Ping pong cuadrícula), el museo ofreció sus espacios a Los síntomas del engaño del novel Luis Enrique López (perteneciente a la muestra central y emplazada en las vitrinas exteriores del Edificio de Arte Universal y en el vestíbulo del Centro de Documentación, Edificio de Arte Cubano) y a Tramas, imponente selección de de las obras de Gustavo Pérez Monzón que atesora la Fundación CIFO.

Todos aquellos que aprecian el arte de Tomás Sánchez podrán deleitarse con las obras, en su mayoría recientes, que integran Paisaje. La curaduría privilegió dos de las temáticas por las que es más reconocido este artífice: el paisaje, hiperrealista y que va más allá de la mera reproducción de la realidad (porque los lugares, que solo existen en la imaginación del creador, son un pretexto para discursar sobre problemas éticos y filosóficos), y los basureros, que le permiten, más acusadamente, reflexionar sobre los problemas ambientales que aquejan a la humanidad. Los lienzos impresionan por el gran formato, la depurada técnica y sobre todo por la fuerza de las imágenes.

Idéntico impacto causa El mapa del silencio del multifacético artista Alexandre Arrechea, quien expone, por primera vez en solitario, en el prestigioso museo; ya que, lo había hecho anteriormente como parte del colectivo artístico Los Carpinteros. A través de seis obras de variados recursos formales, técnicas y formatos, –concebidas especialmente para la ocasión– da continuidad al trabajo presentado hace unos meses en New York, El mapa y el hecho. Sin embargo, aquí se aleja de indagaciones previas al servirse de una reflexión mucho más introspectiva para cartografiar diferentes dimensiones de la categoría silencio.

El enfant terrible del arte cubano, Wilfredo Prieto, hace de las suyas con Ping pong cuadrícula, donde reúne piezas suyas pertenecientes a las colecciones del SMAK (Gantes), del Kunstverein (Braunschweig) y del propio Museo Nacional de Bellas Artes. Lo interesante de la propuesta reside, por una parte, en lo abarcadora de la misma, ya que se puede trazar la trayectoria del creador a partir de 1995; por la otra, en la posibilidad de apreciar obras poco conocidas en Cuba y otras realizadas especialmente para esta exhibición. Todas coinciden en la marcada intención del artista en atomizar la dicotomía significado-significante.

Tramas es un recorrido por la obra de Gustavo Pérez Monzón, y más específicamente al período en que, por la vía de la abstracción, llega al ámbito científico. Ejemplo de ello son las representaciones de los números y sus relaciones espaciales de inicios de la década de 1980. También, las piezas presentes en la exposición evidencian el tránsito hacia la numerología, a finales de esa década, elemento que le otorga a su poética una concepción mucho más simbólica y metafísica de la existencia.

Dada la visibilidad que otorga un evento como la Bienal de La Habana, con más de treinta años de existencia y un importante reconocimiento a nivel regional, es lógico que todos los artistas cubanos, consagrados y jóvenes, quieran exponer sus trabajos más recientes. Este ha sido el pretexto de exposiciones como HB, Crack, las de Factoría Habana y las galerías privadas, fenómeno bastante novedoso en el panorama plástico cubano.

La primera de ellas, expo-venta que arriba a su tercera edición, tuvo lugar en el recinto ferial de Pabexpo. Sin embargo, es la primera vez que en ella aúnan esfuerzos los tres principales centros que tienen a su cargo la comercialización del arte en el país, Fondo Cubano de Bienes Culturales (representa a 20 artistas), Galería Habana (representa a 24 artistas) y Génesis Galerías de Arte (representa a 13 artistas). Un elemento a resaltar del conjunto es la armoniosa comunión en que convivieron artistas consagrados (entre los que sobresalen cinco creadores galardonados con el Premio Nacional de Artes Plásticas: Manuel Mendive, Roberto Fabelo, Eduardo Ponjuán, Lázaro Saavedra y René Francisco) y jóvenes, aunque muchos de estos ya cuentan con reconocimiento en el panorama plástico cubano. Los especialistas al frente de la curaduría han cuidado cada detalle en aras de buscar el diálogo armonioso entre la multiplicidad de manifestaciones artísticas, formas, técnicas y recursos.

Además de HB, Galería Habana tiene otra propuesta que transcurrirá como evento colateral: la exposición Crack. Las obras que la componen fueron concebidas con el “pie forzado” de discursar sobre la crisis financieraactual y sus distintas facetas. De ahí que la euforia, el pánico, la adicción, el caos global, el insomnio o burbuja inmobiliaria, por solo citar algunas ideas, protagonizan las piezas deAntonio Eligio (Tonel), Ariamna Contino, Enrique Báster, Felipe Dulzaides, Glenda León, Iván Capote, Roberto Fabelo, Yunier Hernández, el colectivo Los Carpinteros(integrado por Marco Antonio Castillo ValdésyDagoberto Rodríguez Sánchez) y Carlos Garaicoa.

La importante galería de la céntrica calle O’Reilly, acogió, en cada uno de sus niveles, las propuestas de René Francisco (Entropía, planta baja), Rocío García (The Mission, primera planta) y Carlos Montes de Oca (Deconstrucción del horizonte, segunda planta). El primero de ellos, jugando con los diversos sentidos de la palabra entropía, se sirve de variados recursos (espejos, mallas, bocetos, etc.) para exponer su noción sobre el “desorden de un sistema” (molecular, desde el campo de la física, pero que aquí es visto a nivel social), “la capacidad de incertidumbre de un mensaje” y la “evolución o transformación” (según el significado que para los griegos tenía dicho vocablo). Rocío nos presenta nuevamente a sus seres andróginos y ambiguos en conjuntos de gran formato (los distintos cuadros configuran lo que pudieran ser las páginas de un comic). Precisamente el formar parte de una historieta es lo que le imparte organicidad al conjunto, aunque existen, como en series anteriores, elementos formales y conceptuales que aportan cohesión. Montes de Oca, por su parte, presente un video y una serie de cuadros abstractos donde, como indica el título de la muestra, ensaya diversos modos de deconstruir el horizonte.

Otro aspecto interesante de las muestras colaterales es la reiteración de nombres, lo que permite constatar el prolífico momento de muchos creadores. Tal es el caso de Wilfredo Prieto y Yornel Martínez, por ejemplo, quienes junto a Lester Álvarez, Levi Orta y Ezequiel Suárez componen Karaoke, abierta al público desde el 18 de mayo hasta el 18 de agostoen “El apartamento” nuevo espacio expositivo. De acuerdo a las poéticas desarrolladas anteriormente por estas figuras jóvenes, las piezas dialogan acerca de problemáticas que no les son ajenas: revisitación de determinados conceptos claves para la Historia del Arte (originalidad, irrepetibilidad, autoría), cuestionamiento del arte como demiurgo y reflexión en torno al binomio idea-ejecución.

Este breve paneo por algunas de las principales muestras colaterales, en cuanto a la favorable recepción por parte del público, ponen de relieve como la ciudad se ha engalanado para la máxima celebración de las artes plásticas cubanas: la Bienal de La Habana. 

P.V.D.

Imágenes: Alexandre Arrechea, El mapa del silencio, 2015

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